Diseño web para restaurantes: qué necesita tu web para llenar mesas

La web de un restaurante no se lee: se escanea en diez segundos, casi siempre desde el móvil y muchas veces con hambre. Quien entra quiere ver la carta, saber si hay mesa y llegar sin perderse. Si la web le hace pensar, reserva en otro sitio o a través de una plataforma que te cobra por ello. Aquí va lo que de verdad hace que una web de restaurante llene mesas, y cómo lo planteamos cuando nos toca hacer una.

Servicio

Web para restaurante, con precio cerrado

Carta en HTML fácil de actualizar (y el QR de mesa apuntando a ella), reserva directa integrada con tu sistema, alérgenos por plato, fotos reales, ficha de Google enlazada, idiomas si estás en zona turística y velocidad en móvil garantizada. Desde 1.500 € en proyecto cerrado, entrega en 3-5 semanas.

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Cómo decide el cliente dónde comer

El recorrido típico es corto. Alguien busca "arroz en la Malvarrosa", "restaurante japonés cerca" o directamente el nombre de tu local. Google le enseña el mapa con tres fichas, mira las fotos y la nota, y entra en una o dos webs para comprobar tres cosas: qué se come y a qué precio, si hay mesa para hoy o para el sábado, y dónde está exactamente.

Todo lo que no ayude a responder esas tres preguntas estorba. El vídeo a pantalla completa que tarda en cargar, el menú escondido detrás de un icono, la carta en PDF de seis páginas que hay que ampliar con dos dedos. Una web de restaurante bien hecha es, sobre todo, una web que no hace esperar.

La carta: en HTML, actualizada y con el QR apuntando a ella

Es la página más visitada de cualquier web de restaurante y la que peor suele estar resuelta. El error clásico es subir la carta en PDF.

El PDF tiene tres problemas. En el móvil se lee mal: hay que ampliar, desplazarse y volver. Mantenerlo al día cuesta, así que acaba con precios de la temporada pasada y platos que ya no existen. Y Google no lo aprovecha igual que una página normal: si alguien busca "tartar de atún" o "menú del día" más tu barrio, una carta en HTML con los platos escritos tiene muchas más opciones de aparecer que un PDF.

Lo que funciona es la carta como página web, organizada por secciones (entrantes, arroces, carnes, postres, bebidas), con el precio de cada plato y editable por ti mismo desde el panel en dos minutos cuando cambias algo. Si quieres, además, un PDF para descargar o imprimir, perfecto, pero como complemento.

Y el QR de las mesas: que lleve a esa misma carta en HTML, no a un PDF colgado en una carpeta compartida. Así, cuando cambias un precio, cambia en la web y en la mesa a la vez, y el cliente que escanea el QR ya está dentro de tu web, a un toque de la reserva de la próxima vez.

Alérgenos: obligación legal y, bien hecho, un argumento de venta

La normativa europea de información alimentaria obliga a informar de los 14 alérgenos de declaración obligatoria (gluten, crustáceos, huevo, pescado, cacahuete, soja, lácteos, frutos de cáscara, apio, mostaza, sésamo, sulfitos, altramuces y moluscos), también en la comida que no va envasada, como la que sirves en sala. Si vendes para llevar o a domicilio desde la web, esa información tiene que estar disponible antes de que el cliente cierre el pedido.

En la carta web lo más práctico es marcar los alérgenos en cada plato con iconos claros y una leyenda, y permitir filtrar la carta (sin gluten, sin lactosa). Para una persona celíaca o con alergias, un restaurante que se lo pone fácil en la web es un restaurante al que vuelve y que recomienda. Si tienes dudas sobre cómo aplicarlo a tu caso, tu asesoría o la de tu asociación de hostelería te lo concretan.

Reservas online sin regalar el margen a las plataformas

Las plataformas de reserva son útiles: te dan visibilidad y gestionan la sala. Pero muchas cobran por cada comensal que reserva a través de ellas, y si tu propia web no deja reservar, estás pagando comisión incluso por los clientes que ya te buscaban por tu nombre.

La idea no es dejar las plataformas, sino que tu web sea el canal preferente:

  • Botón de reserva visible siempre: fijo en la cabecera del móvil, en la portada, al final de la carta y en la página de contacto.
  • Reserva que muestre disponibilidad real y confirme al momento, integrada con el sistema que ya usas en sala (TheFork, CoverManager u otro) o con uno propio.
  • Medir de dónde vienen las reservas: cuántas entran por la web, cuántas por la ficha de Google y cuántas por la plataforma. Sin ese dato no sabes cuánto te cuesta cada canal.
  • Grupos y eventos aparte: cumpleaños, comidas de empresa, comuniones. Un formulario propio con menús de grupo cerrados capta reservas grandes que una plataforma estándar no gestiona bien.

Y el teléfono, siempre pulsable. Parece obvio, pero seguimos viendo webs de restaurante con el número dentro de una imagen.

Google Business Profile y reseñas: la mitad de la partida

En hostelería, una parte enorme de las decisiones se toma en la ficha de Google sin llegar a entrar en la web: fotos, nota, horario, "¿está abierto ahora?" y botón de llamar. Por eso la ficha y la web tienen que trabajar juntas y decir exactamente lo mismo.

Lo básico: categoría principal correcta (no "restaurante" a secas si eres una arrocería o un japonés), horarios al día incluidos festivos y cierres por vacaciones, enlace a la carta y a la reserva de tu web, fotos recientes y respuesta a todas las reseñas, también a las malas y con educación. Lo desarrollamos entero en la guía de Google Business Profile.

En la web, integra tus reseñas reales de Google en lugar de escribir testimonios, y marca los datos del restaurante con Schema Restaurant (dirección, horario, tipo de cocina, rango de precios, enlace a la carta, si aceptas reservas). Tienes el paso a paso en el tutorial de Schema LocalBusiness, y la parte de posicionamiento en tu ciudad en el artículo de SEO local.

Fotos reales: el plato vende más que el adjetivo

Nadie reserva por leer "cocina de mercado con producto de proximidad". Se reserva por ver un arroz bien hecho, una sala agradable o una terraza con luz. Las fotos son el contenido más importante de la web de un restaurante, y las de banco de imágenes no sirven: el cliente las reconoce y desconfía.

Una sesión de fotos en el local, con los platos que más vendes, la sala, la terraza, la cocina y el equipo, se amortiza durante años: sirve para la web, la ficha de Google, las redes y las plataformas. Si no puede ser una sesión profesional, mejor fotos reales bien iluminadas que stock perfecto.

Multi-idioma para zonas turísticas

Si tu restaurante está en el centro histórico, en primera línea de playa o en una zona con mucho visitante extranjero, una parte de tus clientes está buscando en inglés, francés o alemán. Si tu web solo está en castellano, compites por ellos con una mano atada.

No hace falta traducir todo a diez idiomas. Lo que funciona es tener bien traducidos la carta, la reserva y la información práctica (horario, cómo llegar, si hay terraza o menú infantil) en los idiomas de los visitantes que ya recibes, con una URL por idioma para que Google enseñe a cada uno su versión. Nada de traductor automático en la carta: "all i pebre" o "esgarraet" merecen una explicación, no una traducción literal. En zonas bilingües, la versión en la lengua cooficial suma cercanía con el cliente local.

Velocidad en móvil: donde se pierden las reservas sin enterarte

Las webs de restaurante suelen ir cargadas de fotos grandes, sliders y vídeos de fondo. Con una conexión de datos normal eso son varios segundos de pantalla en blanco, y la gente que busca dónde cenar no espera: vuelve atrás y entra en la siguiente.

La regla práctica: imágenes en formato moderno y comprimidas, carga diferida de todo lo que no se ve en el primer pantallazo, nada de vídeo automático en la portada y un hosting decente. Si quieres entender qué mide exactamente Google y cómo arreglarlo, está en la guía de Core Web Vitals.

Qué páginas debe tener la web de un restaurante

Para la mayoría de restaurantes, esta estructura es suficiente. Más páginas no significan más reservas:

  • Inicio que diga en el primer pantallazo qué cocina haces, dónde estás y cómo reservar.
  • Carta en HTML, con precios y alérgenos, y si aplica una página para el menú del día o de degustación.
  • Reservas, con disponibilidad real y confirmación inmediata.
  • Grupos y eventos, con menús cerrados y formulario propio.
  • El local: fotos de sala y terraza, historia breve, equipo.
  • Contacto y cómo llegar: mapa, aparcamiento cercano, transporte público y horario.
  • Pedidos para llevar o a domicilio, solo si de verdad lo trabajas.
  • Páginas legales: aviso legal, privacidad y cookies con consentimiento real.

Si tienes varios locales, cada uno necesita su propia página con dirección, horario, carta si cambia, reserva y su ficha de Google enlazada. Si alojas además huéspedes, lo tratamos en el artículo de diseño web para hoteles y turismo.

Cómo se hace la web de un restaurante, paso a paso

Así lo planteamos en un proyecto, para que sepas qué esperar y qué te va a tocar aportar:

  1. Diagnóstico (semana 1). Revisamos tu web actual si la tienes, tu ficha de Google, de dónde te llegan hoy las reservas y cómo buscan restaurante como el tuyo en tu zona.
  2. Carta y contenido (semanas 1-2). Pasamos la carta a HTML con precios y alérgenos, y redactamos el resto de páginas a partir de una conversación contigo.
  3. Fotos. Una sesión en el local con los platos estrella, la sala y el equipo. Es lo que más reservas mueve y lo que más se suele posponer.
  4. Diseño y desarrollo (semanas 2-4). Pensado primero para móvil, con la reserva integrada con tu sistema, el QR de mesa apuntando a la carta y los datos estructurados de restaurante.
  5. Publicación (semanas 4-5). Textos legales, consentimiento de cookies, ficha de Google enlazada y medición de reservas por canal.
  6. Primer mes. Revisamos cuántas reservas y llamadas entran por la web y por la ficha, y ajustamos lo que no funcione.

Cuánto cuesta la web de un restaurante

Nuestras webs para restaurante parten de 1.500 €, con carta en HTML, reserva integrada y ficha de Google enlazada. Lo que hace subir el precio es sobre todo el número de idiomas, el pedido online para llevar o a domicilio, la integración con sistemas concretos y tener varios locales. Los rangos por tipo de proyecto los tienes desglosados en la guía de precio de una página web, y el servicio completo en diseño web.

Una forma sencilla de pensarlo: calcula cuánto pagas al año en comisiones por reservas que ya te buscaban por tu nombre. Esa es la cifra que una buena web propia empieza a recuperar.

Si buscas algo así en tu zona

Trabajamos con restaurantes de toda España, y con enfoque local en estos mercados:

Preguntas frecuentes

¿Qué es lo primero que tiene que tener la web de un restaurante?

Un botón de reserva visible en todo momento en el móvil, la carta a un toque, la dirección con enlace al mapa y el teléfono pulsable. Si alguien tiene que buscar cualquiera de esas cuatro cosas, se va a la ficha de Google o a otro restaurante.

¿Puedo poner la carta en PDF?

Puedes ofrecerla como descarga, pero la carta principal debe estar en HTML. El PDF se lee mal en móvil, cuesta más mantenerlo al día y Google no lo aprovecha igual para las búsquedas de platos y tipo de cocina. El QR de las mesas también debería llevar a esa carta en HTML.

¿Con qué sistemas de reserva se puede integrar la web?

Con el que ya uses, como TheFork o CoverManager, o con un sistema de reservas propio. Lo importante es que la reserva hecha desde tu web entre como reserva directa y que sepas qué parte de tus reservas llega por cada canal.

¿Tengo que poner los alérgenos en la web?

La normativa europea obliga a informar de los 14 alérgenos de declaración obligatoria, también en los platos que sirves en sala. Si vendes para llevar o a domicilio desde la web, esa información tiene que estar disponible antes de que el cliente termine el pedido. En la carta web lo más práctico es indicarlos en cada plato.

¿Necesita mi restaurante la web en varios idiomas?

Si estás en zona turística o una parte de tus clientes es extranjera, sí: al menos la carta, la reserva y la información práctica en los idiomas de los visitantes que ya recibes, bien traducidos. Si tu clientela es de barrio, empieza por hacerlo muy bien en castellano y, si aplica, en la lengua cooficial.

¿Cuánto cuesta la web de un restaurante?

Nuestras webs para restaurante parten de 1.500 €, con carta en HTML, reserva integrada y ficha de Google enlazada. El precio sube con los idiomas, el pedido online para llevar o domicilio y el número de locales.

¿Cuánto se tarda en hacer la web de un restaurante?

Entre 3 y 5 semanas en un proyecto normal. Lo que más alarga los plazos es tener la carta cerrada con precios y alérgenos, y hacer las fotos reales de los platos y del local.

¿Qué datos estructurados necesita la web de un restaurante?

El marcado Restaurant de Schema.org en JSON-LD, con nombre, dirección, teléfono, horario, tipo de cocina, rango de precios, enlace a la carta y si aceptas reservas. Ayuda a que Google entienda tu negocio y lo relacione con tu ficha.

¿Tu restaurante paga comisión por clientes que ya te buscaban?

Miramos tu web y tu ficha de Google y te decimos cuántas reservas podrías estar recibiendo directas, sin compromiso.

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